
Para un niño, el movimiento es mucho más que una simple actividad física. Al correr, mantener el equilibrio, conducir el balón o resolver una tarea mediante el juego, aprende constantemente a utilizar y controlar su propio cuerpo.
Por eso, desarrollar la coordinación durante la infancia es especialmente importante. Cuanto más variadas sean las experiencias de movimiento que vive un niño, más oportunidades tendrá de moverse con seguridad, adaptarse a nuevas situaciones y aprender progresivamente movimientos cada vez más complejos.
Y el fútbol ofrece muchísimas posibilidades para ello, especialmente cuando los entrenamientos son lúdicos y están adaptados a la edad del niño.
La coordinación no significa simplemente que un niño «se mueva bien».
Cuando, por ejemplo, cambia de dirección mientras corre, se detiene al recibir una señal, mantiene el equilibrio y, unos instantes después, ya está conduciendo un balón, su cuerpo y sus sentidos trabajan constantemente de forma conjunta.
Entre otras cosas, incluye:
El desarrollo de estas bases no solo puede ser útil en el fútbol. También puede ayudar al niño en sus movimientos cotidianos y en la práctica de otros deportes.
Durante la infancia, las experiencias relacionadas con el movimiento desempeñan un papel fundamental.
El objetivo no es que un niño pequeño realice cada movimiento con una técnica perfecta. Es mucho más importante que experimente situaciones variadas: correr, girar, saltar, mantener el equilibrio, cambiar de dirección, reaccionar y, por supuesto, jugar con el balón.
La WHO también destaca la importancia de que los niños realicen actividad física regular y variada. En los niños y adolescentes de entre 5 y 17 años, el movimiento contribuye, entre otras cosas, a la condición física y al desarrollo cognitivo.
En los niños más pequeños, el juego y la variedad de experiencias de movimiento adquieren todavía más protagonismo.
Muchas veces, el mejor desarrollo parece simplemente un juego
En una sesión infantil bien diseñada no es necesario decir:
«Ahora vamos a trabajar la coordinación».
Para el niño es mucho mejor sentir que simplemente está jugando.
Puede que tenga que correr hacia un color determinado. Superar un pequeño circuito de obstáculos. Rodear un cono. Cambiar de dirección al escuchar una señal. O desplazarse con el balón de un punto a otro.
El niño ve el reto, el juego o la historia.
Nosotros vemos que, mientras tanto, está desarrollando el equilibrio, la reacción, la percepción espacial y la coordinación de sus movimientos.
Durante la infancia, el juego y el desarrollo no son conceptos opuestos.
El propio juego puede ser una herramienta de desarrollo.
Una de las características especiales del fútbol es que crea situaciones que cambian constantemente.
El balón se mueve. Los compañeros se mueven. Y el niño también debe moverse.
A veces acelera y después reduce la velocidad. Cambia de dirección, gira, se detiene y vuelve a arrancar mientras intenta mantener el control del balón.
Esto implica una enorme variedad de patrones de movimiento.
Por eso, un entrenamiento de fútbol para niños bien planteado no tiene por qué centrarse únicamente en aprender la técnica futbolística, sino que también puede contribuir a un desarrollo motor mucho más completo.
En JenZo Football, por eso adaptamos las tareas y los métodos a cada grupo de edad.
No todos los niños se desarrollan al mismo ritmo
Quizá este sea uno de los aspectos más importantes.
Un niño puede completar una tarea con facilidad desde el primer intento, mientras que otro necesita más tiempo y más oportunidades para conseguirlo.
Y eso está perfectamente bien.
El desarrollo no es una competición.
Durante la infancia, el objetivo no debe ser comparar constantemente a los niños entre sí, sino ofrecer a cada uno la posibilidad de avanzar respecto a su propio punto de partida.
También puede ser un gran progreso cuando un niño consigue por primera vez recorrer un circuito manteniendo el equilibrio.
O cuando empieza a conducir el balón con mayor seguridad mientras corre.
O simplemente cuando se atreve a intentar una tarea que unas semanas antes todavía le generaba inseguridad.
El desarrollo se construye a partir de muchos pequeños logros
El desarrollo de la coordinación durante la infancia no ocurre de un día para otro.
Se construye a través de muchísimos movimientos, repeticiones, juegos y nuevas experiencias.
Por eso creemos que el desarrollo infantil debe entenderse como un proceso a largo plazo. Además de las habilidades técnicas, prestamos atención al movimiento, al pensamiento, a la toma de decisiones y, progresivamente, a muchas otras capacidades que los niños necesitarán durante el juego.
Este mismo enfoque también está presente en el Programa de desarrollo de JenZo Football.
Lo más importante sigue siendo que disfrute moviéndose
Por muy bien diseñado que esté un ejercicio, hay algo que nunca debemos perder durante la infancia:
la alegría de moverse.
Si un niño llega contento, tiene ganas de intentarlo, siente curiosidad por nuevas tareas y, mientras tanto, aprende a utilizar su cuerpo con cada vez más seguridad, ya estaremos haciendo muchísimo por su desarrollo.
El fútbol puede ser una herramienta fantástica para conseguirlo.
No porque todos los niños tengan que convertirse en futbolistas.
Sino porque, con un balón, un juego y un entorno de apoyo, podemos ofrecerles muchísimas experiencias sobre las que podrán seguir construyendo en el futuro.
Cada niño tiene su propio camino. Nosotros queremos ayudarle a recorrerlo.